26/9/11

NUNCA LE PISARON LA COLA

Cuando muchos éramos pequeños, veíamos en la tele a un personaje que se hizo querido con el tiempo
y cuya figura permaneció con gratos recuerdos. Quien entrega algo bueno, recibe algo de la misma manera. Y tanto Zulema Alcayaga como su fallecido esposo Waldo Belloso, nos entregaron nada más y nada menos que al gran Margarito Tereré. Un agradecimiento especiala a Oscar Ojeda. Esta nota, realizada a Zulema, junto a Marisa Catania, tiene en el Rincón de mi Niñez (click aqui ) su primera parte, y aquí la continuación de la misma:

M: ¿Cuántos discos fueron en total?
Z: Serán como quince…

M: Uy cuántos me faltan… debo tener ocho…
Z: Y el último que hicimos fue un compact, de la obra “Margarito vuelve al circo”, que fue la última comedia que representamos. Nosotros representamos en 1985, que fue el año en que murió mi marido, dos obras: Margarito en el Astral, y Frutillitas en el Maipo. Frutillitas, (la primera) la hice yo. El día antes del debut de Frutillitas murió Waldo. Veníamos contentos del ensayo y bueno, le llegó la hora.


G: Es decir, el final de Margarito estuvo totalmente relacionado con la muerte de Waldo…
Z: Claro, cuando murió Waldo fue muy triste para todos, para mis hijos y para mí, pero yo tenía todo el elenco del Maipo esperando para debutar. Así fue que me dieron tiempo, y a los veinte días de fallecer mi marido, debutamos en el Maipo con Frutillitas y nos fue muy bien. Hicimos ocho años la saga. Margarito “quedó ahí” porque “era Waldo”. Mi hijo, hizo las músicas para Frutillitas. Y el anteaño, Raúl Nuño, un muchacho que había trabajado mucho conmigo me pidió permiso para hacer a Margarito en Carlos Paz. Asi que fui a los ensayos, y lo repuso muy bien, así que se hizo en Carlos Paz hace dos años y ganamos el premio al Mejor Espectáculo de la Temporada.

G: Habrá sido muy movilizador…
Z: El primer día nos lloramos todo… pero luego lo disfrutamos y pudimos comprobar cómo los chicos se engancharon. Porque si bien los padres estaban muy emocionados, no sabíamos qué iba a pasar con los hijos. Fue muy lindo, muy nuevo, con buena luz…

M: Hay que comenzar a mandar cartas para que vuelva Margarito
Z: (risas)


G: Tal vez con la Ley de Medios se vea favorecido el regreso…
Z: Puede ser, sí, porque tiene que haber algo nacional…

Seguimos recorriendo tapas de discos, los recuerdos y las anécdotas de Zulema fluyen sin necesidad de preguntarle nada. Le contamos de nuestra impotencia por no hallar mucha data en la web sobre Margarito. En eso nos cuenta algo revelador:

Z: Estoy escribiendo mis memorias, mi hijo me lo propuso. Así que a medida que voy escribiendo, me voy acordando de muchos detalles, de los nombres de la gente que hizo a Margarito. El primero se llamaba Damián Gioffe. Y el que lo hizo más tiempo fue Armando Belisoli. Y luego otros, un coreógrafo muy bueno llamado Oscar Lovera, luego Raúl Nuño… bueno, ¡varios!

G: ¿Siempre estuvieron en Canal 13?
Z: Nadie creía que el tema folklórico tuviera futuro. Habíamos hecho aquella gira tan exitosa que llegó el comentario acá. Nadie nos quería dar un teatro. Hasta que el dueño del viejo Teatro Odeón, que ahora está demolido y convertido en una playa de estacionamiento, Buddy Day, quedó fascinado, se divertía mucho con lo nuestro. Empezamos en abril y estábamos en televisión, allí nos daban unos minutitos en Canal 11. Era un programa para chicos que dirigía Laura Escalada, la que luego fue mujer de Astor Piazzolla. Y allí estábamos nosotros junto a Pipo Pescador, Julieta Magaña, los títeres de Alvarez Dieguez… un éxito impresionante, teníamos unos minutitos y nos dieron más tiempo. Esa “pantalla” nos dio el éxito en el teatro. Empezamos en abril y terminamos el 8 de diciembre. Ahora las temporadas duran dos meses. Y tuvimos que levantar porque el teatro no tenía aire acondicionado, sino hubiéramos seguido. A la noche estaba Les Luthier, que estaban haciendo sus primeros espectáculos. Y Buddy Day decía “Margarito les gana a Les Luthier”. Claro, decía eso porque como las madres tenían a upa a los nenes, la capacidad se duplicaba (risas). Y después tuvimos a prueba un programa propio en el 13. Mi marido “tocaba timbres” porque estaba convencido que eso funcionaría.

G: ¿En qué año comenzaron en la tele?
Z: Empezamos en 1977 en blanco y negro. Y fue para nosotros una maravilla cuando llegó el color. La campaña más larga fue en el 13 y también hicimos buenas temporadas en el 9. Hasta que murió Waldo en 1985. Y antes de fallecer, en 1980, fuimos a España, él era muy viajero, y en Madrid habíamos ido a ver un espectáculo llamado “Antología de la Zarzuela”, allí había cincuenta bailarines, uan orquesta gigante, una acústica… y Waldo me preguntó: “¿Qué te parecería Margarito en este teatro?”. “No sueñes”, le contesté yo. En 1982 estábamos en ese teatro, el Monumental, con Margarito actuando. Fuimos para las vacaciones de Navidad. Estuvimos 20 días. Waldo era amigo de Chicho Serrador, el hijo de Narciso. Chicho estaba haciendo un programa que era muy visto en toda España: “Daba daba da”. Nos llevó dos veces a ese programa y ¡nos vió el país!. Porque los argentinos sabían pero los españoles no nos conocían. Fue una temporada muy linda.
M: No se equivocaba tu marido…
Z: Era un tipo con tanto olfato, con tanto empeño…Tenía una mente muy práctica, concretaba lo que quería.

G: ¿Era obsesivo con el trabajo?
Z: Si… era un rumiante mental… y un cigarrilo tras otro encima… mucho estrés… El manejaba y me decía “anotá”. Yo estaba siempre con un papel pentagramado porque él iba componiendo en la cabeza.

M: ¿Hicieron dibujitos animados?
Z: No, se proyectó un álbum de figuritas que no se concretó. Lo tengo, es para el museo, quedó sin hacer…Estuvimos en Brasil, y en San Pablo había una industria muy grande de figuritas, había unas que les decían las “blanditas”, que eran las que ahora son las que tienen “relieve”. Ellos eran precursores, se les ocurrían cosas fuera de tiempo.

G: ¿Siente que usted y Waldo son reconocidos como corresponde?
Z: Mirá, el reconocimiento… todas las escuelas cantan nuestras canciones, cuando vienen las fiestas me dicen “sabés que mi nieto cantó…” y ahí está el reconocimiento, porque las cosas trascienden… nosotros somos los autores del Himno a Cosquín, que se canta en la apertura todos los dias cuando comienza el festival. La gente lo corea, los bailarines se mueren por bailarlo y nunca dicen de quién es el Himno a Cosquín. Pero el reconocimiento está allí, en lo que trasciende.

G: ¿Le quedó algún programa?
Z: Nada, ¡no quedó nada!. Se grababa en tape y las cintas se borraban.

M: Entonces es verdad eso…
Z: Es verdad, ¡claro que es verdad!. Hay que hacerlo de nuevo, nosotros tuvimos un éxito tan grande que no tuvimos ni tiempo de disfrutarlo. Porque salíamos de un lado, nos metíamos en otro, yo iba con la máquina de escribir a todos lados. Estábamos filmando la película y yo estaba debajo de un árbol con la máquina de escribir porque al otro día grabábamos en televisión. Además, no había equipos como ahora, éramos Waldo y yo.

G: ¿Cómo surge la película?
Z: Había que hacerla, era tanto el éxito que surgió como una necesidad. Entonces pensábamos el argumento y con Waldo el elenco ya lo teníamos: estaba Jovita y también estaban los demás personajes. Pero Waldo tenía la película en la cabeza, faltaba un director y le aconsejaron que la dirigiera él. Le pusieron los mejores equipos, la mejor gente, y la dirigió él. Era un precursor, tenía 50 años cuando murió. Se hacía controles continuos, usaba bicicleta fija… pero cuando te toca la hora…

M: Era un genio…
Z: Y... ocurría que cuando trabajábamos había una gran sincronización, ya que todo el mundo pensaba que el que hablaba, era el que estaba dentro…

G: ¿Cómo conocieron a Jovita?
Z: Cuando ella había salido Revelación en Cosquín, vino a Buenos Aires y uno los conoce por el ambiente en sí. Osvaldo Sosa Cordero un dia me dice “te voy a presentar a una chica que canta muy bien”. Era Ramona Galarza. Por supuesto, Ramona abrió su carrera para otro lado y Jovita trabajó mucho tiempo con nosotros. Después estuvo Blanquita Silván y la última fue Mónica Nuñez Cortéz, recientemente fallecida, hermana del pianista de Les Luthiers, Carlos. Blanquita vino después de Jovita porque a medida que se iban embarazando se tenían que ir reemplazando. Una de las mellizas Serantes estuvo un tiempo y Mónica también actuó en Margarito Fiesta, embarazada, porque le adaptamos la ropa. Mónica vino a España con nosotros con su nenita recién nacida.


Nos cuenta que la obra de Carlos Paz fue escrita por ella, y las ansias de volver a ver a Margarito tanto en la tele como en los teatros durante las vacaciones invierno, se acrecentaron de sobremanera en esta tarde de recuerdos… Y mientras, tanto, alguien, desde la mesa, contemplaba todo con la sonrisa que desde el cielo, brindaba un tal Waldo Belloso...



(Nota realizada por Marisa Catania y Gustavo Pedrosa el sábado 10 de septiembre de 2011 primera parte aquí)




Publi Retro: Flan Royal para Radiolandia 2000, octubre de 1980


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